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Dios está en el B.O.E.

Anda por ahí un vídeo genial de Javi Guerrero en el que explica de donde sale un título tan sugerente como el de “Dios está en el B.O.E.“. Les convido a que lo busquen, porque,una vez pasadas estos eslóganes escandalizados por las ocurrencias ministeriales, quedan las reminiscencias de leyenda. Nosotros, que ahora sólo comentamos lo que hacen otros, más que nada porque es más cómodo que hacerlo uno mismo, sólo podemos traer este otro vídeo. En este caso no por pereza, si no por admiración sincera. Siempre quisimos hacer esto en una presentación y creemos que algún día lo lograremos, igual que algún día los niños de Dios está en el B.O.E. lograrán hacer un amigo con el que jugar sin clavarle en los ojos ningún tenedor.

Y es que esta obra tiene muchos elementos para hacerla parte de una leyenda. Además de que a los viejos del lugar nos gusta este formato por aquello de recordarnos al Jack Kirby de Capitán América. El creador de Thor, Iron Man, Hulk, etc. decidió ponerse a escribir y guionizar él mismo a un personaje que no había creado, el Capitán América. Creó las mejores páginas de este personaje, pero, al igual que a su socio Stan Lee, le complicó la vida el estar muy por encima de sus colegas y de la empresa que les daba de comer. Kirby decidió que iba a empezar todos los números de la serie con una pelea, único leit motiv de los comics americanos. Y, para darle más dramatismo a la cosa, después de la página inicial de una única viñeta con la que empiezan todos los comics de superhéroes americanos, iba a poner una viñeta que ocupase, no otra página entera, sino dos páginas enteritas. El lector ya iba por la página tres y sólo había leídos dos viñetas de un comic de diecisiete páginas. Ese ritmo era difícil de aguantar, pero el gran Kirby lo logró y, además, le dio un peso a las historias más alla de las peleas, con argumentos interesantes, personajes completos e historias bien trazadas.

Y a Dios está en el B.O.E. le pasa lo mismo. Su formato impresiona al lector no como estrategia barata, si no como elemento imprescindible para contar las historias, éstas más pausadas, claro, que el taquicárdico Kirby, pero más inquietantes, más susurrantes y mucho más divertidas. El lector tiene en su mano una serie de viñetas que van pasando con la lentitud del bebedor de vino, que reflexiona sobre su propia embriaguez con la ignorancia del que se observa inocente. Niños con parches que juegan a lo que está pasando, que se suben a la mesa o se esconden debajo de ella, que miran de soslayo y que escriben poesías. Es difícil recordar, una vez terminado el libro, qué es lo que era tan gracioso, porque cuando se recuerda, uno casi se avergüenza de haber disfrutado con la estupidez del niño que juega con su perro muerto. Pero es que es gracioso si lo cuenta Javi Guerrero. Es su maldición, como la de la niña que para expresar su fe tiene que levitar con estigmas en las manos y pies. Cada uno tiene su cruz, y Javi Guerrero lleva la suya, que es hacer reir, con un humor escalofriante.

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Donde hay globos hay alegría

Donde hay globos hay alegría es el segundo volumen de Javi Guerrero, autor del comic Como los sapos ciegos. Su primer trabajo fue Mi Marisa es un ángel, en el que presentaba a Mariano y Marisa, personajes que rondan lo estrafalario, lo nostálgico y el romanticismo de quien no necesita más que aquello que tiene. En el caso de Mariano, queso, vino y Marisa.

Lo más destacable de aquel primer trabajo era su formato inclasificable. Cuando uno creía estar adquiriendo un comic encontraba demasiado texto, tanto que acababa desligado del dibujo y viviendo sus propias historias, contando sus cosas y dejando en mal lugar a los monigotes, que esperaban educadamente su ocasión para volver a participar de la narración.

En Donde hay globos hay alegría se da un paso más en esta dinámica. El texto es el que manda, tanto que se hace difícil afirmar que sea un comic. Sin perder su peso dentro de la narración global, el dibujo se convierte en un actor secundario, imprescindible, pero avasallado por la desvergüenza de los textos. Y éstos no echan de menos un dibujo en el que apoyarse, son amenos, breves e intensos como anécdotas de bar, contadas entre vapores y miradas de soslayo. Y, sobre todo, le hacen a uno olvidarse de qué diablos está uno leyendo, si un comic o la travesura de un degenerado.

Cuando terminé de leerlo inmediatamente me vino a la cabeza el género en el que yo metería este trabajo. Es un cuento infantil para adultos. El ritmo es el de un cuento y la manera de narrar también. Historias breves amenizadas por dibujos ocasionales que aportan expresividad a los textos. Eso es un cuento infantil de toda la vida. Alegre, ingenuo, inconsciente, divertido y abierto. Igual que los que busco en la librería para mis hijos. La diferencia está en que quizás mis hijos sean un poco jóvenes para disfrutar de Mariano y Marisa. Primero que lean La Regenta, La Celestina y El clic. Y luego Donde hay globos hay alegría. Algún día me agradecerán el tenerlos en su casa.

Premios Nacionais

Pode que fora para lle dar a Suso de Toro, pero o caso é que este ano os Premios Nacionais de Literatura e de Comic caeron en autores galegos. O primeiro foi para Manuel Álvarez Torneiro, pola súa obra Os ángulos da brasa. Poden atopar esta obra na Editorial Factoría K, liña da galega Kalandraka e que o ano pasado foi premiada polo Ministerio de Cultura pola súa labor cultural. A obra de Torneiro acumula varios premios, entre eles o da Crítica Española e o da Asociación de Escritores en Lingua Galega.

O Premio Nacional de comic foi para Miguel Anxo Prado pola obra Ardalén, que se pode atopar en Norma Editorial en castelán e El Patito Editorial a versión en  galego. Miguel Anxo prado xa leva recollidos os máis importantes premios que un autor de comics pode recebir dende do Salóin Internacional de Angouleme ata o de Barcelona.